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Testimonios
 

Los milagros a veces parecen tan sencillos

Mi nieto nació prematuramente, aparentemente no tuvo problemas, pero al llevarlo al pediatra le comentó a sus padres que podía tener un poco de líquido en la cabeza, ya que se le sentía un crecimiento. En la siguiente semana le notaron que le temblaban un poco las manitas y consultaron al pediatra ya que había un antecedente de epilepsia. El pediatra les mandó hacer un estudio, pero al medirle la cabeza vio que le había crecido bastante en tan sólo una semana y aparte les mandó un estudio para ver si estaba reteniendo líquido. Yo, desde que nació, por haber sido prematuro, se lo encomendé a la Virgen por intercesión del Padre Pío, le pedí a Nuestro Señor que no tuviera este tipo de problemas. Aquí en México está un paño con la sangre del Padre Pío y fui a rezar y le pedí al Padre Pío que intercediera ante Nuestro Señor y se lo pedí con muchísima fe. Llevaron al bebé al estudio y ahí le midieron la cabecita y medía menos de lo que el pediatra le había medido. Le hicieron los dos estudios y todo salió normal.
Quiero dar gracias a Nuestro Señor por permitir este milagro por intercesión del Padre Pío. Los milagros a veces parecen tan sencillos que no los tomamos en cuenta.
 


Guadalupe Rodríguez Ortiz, México D. F.

 

Bryan, un nieto muy especial

Bryan es un niño que tenía cuatro años cuando su mama lo llevó a revisión médica, ya que tenía una deficiencia cerebral, debido a una arteria obstruida. Esta artería debía ser intervenida. No recuerdo exactamente el día, pero era el mes de Noviembre en Irapuato, Gto. El niño pasó a consulta y 1a mamá se quedó esperando sola. Después de un largo rato, el doctor salió a decirle, a la mamá, que los aparatos no estaban dando buen rendimiento sobre lo que esperaban encontrar en el niño. Le pidió tuviera paciencia. A la media hora salió de nuevo el doctor, pero esta vez con una pregunta: Señora, es usted creyente? - Claro, respondió rápidamente, Alejandra, la mama del niño. Y el doctor añadió: pues vaya a dar gracias Dios. Ah, Y dígale al abuelito del niño que no se preocupe que el niño está bien. Alejandra preguntó extrañada. ¿Cuál abuelito? Y el doctor le dijo: El señor que estaba con usted aquí, hace un rato. Entonces Alejandra le ensenó al doctor la medalla del P. Pio, que llevaba colgada al cuello, preguntandole si se parecía a é1. El doctor le dijo que algo, que también llevaba barba. Anteriormente, Alejandra, había sentido el perfume de flores y había preguntado a una de las señoras de la limpieza del centro si tenían flores y que qué bonito olían. Ella le dijo que no. Más tarde, cuando e1 doctor le dio la buena noticia, Alejandra preguntó a esta señora si había visto a alguien sentado junto a ella, y ella también le dijo que sí, que junto a ella había visto a un señor mayor, que estaba con ella y que se levantó con ella para escuchar lo que el doctor venía a decirle. Alejandra pronto llamó a su hermana Fany en La Piedad, Mich. diciéndole: "EI P. Pío no nos ha dejado solos".

 

Un milagro para Karol Wojtyla

La profesora Wanda Poltawska, polaca, a causa de una grave enfermedad estaba en el hospital esperando ser operada. La operación, según los médicos, aunque tuviera éxito, no le iba a dar más de un año de vida.

La señora Wanda enseñaba psiquiatría en la Universidad de Cracovia y en aquel tiempo era colaboradora del arzobispo Karol Wojtyla y estaba ligada a él por profunda estimación y amistad.

En aquellos meses el arzobispo estaba en Roma en ocasión del sínodo de obispos. Cuando supo de la gravísima enfermedad de la doctora, se acordó que en San Giovanni Rotondo tenía a su gran amigo el Padre Pío, que había conocido y visitado en el lejano año de 1947, durante unas vacaciones de verano. El 17 de noviembre de 1962 le escribió la siguiente carta:

"Venerable Padre, te ruego que eleves a Dios una oración por una madre de cuatro hijas, que tiene 40 años y vive en Cracovia, en Polonia. Durante la última guerra - pasó cinco años en un campo de concentración de Alemania. Está en gravísimo peligro de perder la vida a causa de un cáncer. Ruega para que Dios, por la intercesión de la Santísima Virgen, le muestre su misericordia a ella y a su familia-�. En Cristo obligadísimo Karol Wojtyla".

La carta le fue entregada personalmente a Padre Pío por mano del señor Angelo Battisti, administrador de las obras sociales de San Giovanni Rotondo. Padre Pío, después de haber leído la carta le dijo a Don Angel:

¡A este no le  puede decir que no!

Luego, después de un silencio pensativo, añadió

“Angelillo, guarda esta carta por que un día será importanteâ€�.

Once días mas tarde, precisamente el 28 de noviembre, el arzobispo de Cracovia volvía a enviar a San Giovanni Rotondo una segunda carta en la que le daba las gracias a Dios y al Padre Pío porque en los últimos exámenes clínicos que le practicaron a la doctora Wanda, poco antes de la operación, los médicos habían descubierto que el tumor maligno había desaparecido: 

Venerado Padre, la mujer que vive en Cracovia, en Polonia, madre de 4 niñas, el día 21 de noviembre antes de la operación quirúrgica  se curó repentinamente. Damos gracias a Dios y también a ti venerado padre expreso mi sincero agradecimiento a nombre de la señora, de su marido y de toda su familia

 

   
 

 

 

 

 

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