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Santo
 

21 de julio
San Lorenzo de Brindis
(1559-1619)

Julio César Russo (Lorenzo) nació en Brindis, en las Pullas, el 22 de julio de 1559.
El 19 de febrero de 1575 vistió el hábito capuchino en Verona y el 24 de marzo de 1576 hizo la profesión religiosa, siendo ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 1582.
Su múltiple capacidad de servicio lo llevó, en 1599, a ser reelegido definidor general y encargado de fundar la Orden en Bohemia.
En 1600 fundó dos conventos, en Viena y Graz, contribuyendo en la victoria de Alba Real durante el octubre de 1601.
Fue elegido vicario general el 24 de mayo de 1602, y visitó, a pie, todas las provincias europeas.
Pablo V, a principios de 1606, le ordena volver a Bohemia.
Entre 1607 y 1609 escribe la obra apologética Lutheranismi hypotyposis.
En 1613, siendo definidor general, visita la provincia de Génova y es elegido Ministro provincial.
De 1614 a 1619 emprende varias misiones diplomáticas.
El 22 de julio de 1619 muere en Madrid, y su cuerpo es trasladado a Villafranca del Bierzo (León) y enterrado en el monasterio de las franciscanas descalzas.
Pio VI lo beatificó el 23 de mayo de 1783, y León XIII lo canonizó el 8 de diciembre de 1881.
Entre 1928 y 1956 se publicaron los tomos de su Opera omnia , por lo que Juan XXIII lo proclamó Doctor de la Iglesia ("Doctor Apostólico") el 19 de marzo de 1959.
Mis queridas almas, conozcamos, os ruego, la infinita caridad de Cristo hacia nosotros en la institución de este sacramento de la Eucaristía. Hace falta un corazón nuevo, un nuevo amor, un nuevo espíritu, para que el amor sea espiritual. Cristo no nos ha amado con un corazón carnal, sino espiritual, por pura gracia y caridad, con amor gratuito, con amor supremo y ardentísimo. ìAh!, tenemos que amarle del todo, del todo, del todo, del todo; con un amor vivo, vivo, vivo, vivo; con verdadero, verdadero, verdadero, verdadero corazón!
(S. Lorenzo de Brindis)

"DOCTOR APOSTÓLICO"

Nació en Brindis el 22 dc julio de 1559 de Guillermo Russo e Isabel Masella. Se conoce muy poco de su infancia, trascurrida en su ciudad natal, donde recibió la primera formación. Habiendo quedado huérfano de padre, fue acogido por los conventuales de Brindis, entre los que frecuentó la escuela con mucho provecho. Más tarde, muerta también su madre y siendo todavía adolescente, se trasladó a Venecia, a casa de un tío sacerdote con el que profundizó su formación cultural y espiritual.

En Venecia tuvo la oportunidad de conocer y tratar a los capuchinos, que vivían en un humilde convento cerca de la pequeña iglesia de Santa María de los Ángeles, en la isla de la Giudecca. Atraído por su vida pobre y austera, muy pronto pidió, y obtuvo, ingresar en la Orden. Recibido el hábito capuchino en Verona el 19 de febrero de 1575, fray Lorenzo superó con fervor el año de noviciado, verdadera escuela de ascesis y de santidad, y emitió la profesión religiosa el 24 de marzo de 1576.

Inmediatamente, comenzó los estudios de filosofía y teología, primero en Padua y después en Venecia, mostrando muy pronto una excepcional agudeza intelectual y una insaciable sed de saber, dándole una importancia particular a la Sagrada Escritura, que aprendió de memoria, perfeccionándose, incluso, en las lenguas bíblicas. Pero, sobre todo, se aplicó a la adquisición de la perfección religiosa siguiendo la escuela de S. Buenaventura, donde se privilegia el fervor de la voluntad y la elevación del espíritu.

Después de su ordenación sacerdotal, recibida de manos del patriarca de Venecia Juan Trevisan el 18 de diciembre de 1582, la principal actividad de Lorenzo fue el ministerio de la predicación. Siendo diácono había predicado una cuaresma completa en la iglesia veneciana de S. Juan Nuevo; ahora recorre toda Italia comprometido en el anuncio de la Palabra de Dios.

Estaba dotado para esta tarea de un conjunto de cualidades físicas, intelectuales y espirituales capaces de convertirlo en un verdadero y fecundo orador. Según la escuela franciscana, su predicación estaba sólidamente basada en la Escritura, proclamada con lucidez de pensamiento y riqueza expresiva. Son innumerables los episodios de conversiones que se multiplicaban a su paso, incluso, muy a menudo, entre los no cristianos, como sucedió en Roma, entre 1592 y 1594, cuando predicó a los hebreos por encargo de la autoridad pontificia.

Muy pronto Lorenzo fue llamado a tareas de responsabilidad y de gobierno. De 1583 a 1586 desempeñó el oficio de lector, y en el trienio siguiente, de 1586 a 1589, ejerció el cargo de guardián y maestro de novicios. En 1590 fue elegido provincial de Toscana. De 1594 a 1597 fue provincial de Venecia y fue requerido para el mismo cargo por la provincia de Suiza en 1598. Dos años antes, en 1596, había sido elegido definidor general.

La acción de Lorenzo fue fundamental para la difusión de la Orden en Centro Europa. Después de fundar el convento de Innsbruck en 1593, le tocó aceptar el lugar para el nuevo convento de Salzburgo, construido tres años después.

En territorio imperial fundó en 1597 un convento en la ciudad de Trento. Debido a las reiteradas peticiones del arzobispo de Praga, Zbynek Berka von Duba, se decidió en el capítulo general de 1599 enviar a la capital de Bohemia al capuchino de Brindis al frente de un grupo de frailes. La llegada a Praga, en noviembre de 1599, se caracterizó por sus muchas dificultades causadas, sobre todo, por el pueblo, en gran parte de tendencias reformistas y anticatólicas.

Una intensa actividad apostólica, centrada en el ministerio de la predicación y en un diálogo abierto y familiar, tuvo como fruto la fundación de un convento y el retorno a la fe católica de mucha gente, ganada por las convincentes argumentaciones del capuchino y, sobre todo, por su fama de santidad.

Dos nuevos conventos para los capuchinos fueron fundados por Lorenzo durante 1600: en Viena y Graz. Un hecho importante fue su participación en la cruzada antiturca. No obstante la ineptitud de los mandos, el ejército cristiano, acompañado y animado espiritualmente por el capuchino, pudo obtener la importante victoria de Alba Real en octubre de 1601.

En el capitulo general del 24 de mayo de 1602 Lorenzo fue elegido general de los capuchinos. Esta nueva carga comportaba, en primer lugar, la visita a todos los frailes. La Orden estaba configurada en treinta provincias con casi nueve mil religiosos, diseminados por toda Europa. Era una tarea del general visitar todas las provincias y encontrarse con los hermanos para exhortarles y animarles.

El general recorrió el norte de Italia, visitó Suiza, pasó por el Franco Condado y por Lorena; en la segunda mitad de septiembre se encontraba ya en los Países Bajos, pasando el invierno visitando las provincias francesas de París, Lyón, Marsella y Tolosa. En el primer semestre de 1603 estaba en España, de donde volvió a Italia, efectuando la visita a Génova, antes de acercarse a Sicilia y al sur de la Península. No obstante las penosas caminatas, continuaba observando rigurosamente las severas costumbres de la Orden, los prolongados ayunos y las rigurosas abstinencias.

Al terminar el trienio de su generalato, fue envido por Pablo V a Baviera y Bohemia. Además de su actividad apostólica, desarrolló con habilidad una tarea diplomática entre el duque de Baviera, Maximiliano de Wittelsbach, y las autoridades imperiales, que desembocó en la creación de una liga católica que se opusiera a la Unión evangélica, formada por luteranos y calvinistas con la finalidad de dividir los estados católicos para obtener ventajas territoriales. A tal fin Lorenzo hizo numerosos viajes entre Munich y Praga, debiendo acercarse a España para convencer a Felipe III de que apoyara la liga y ayudara económicamente. Entre 1610 y 1613 estuvo viviendo en Munich como representante de la Santa Sede. En el Capítulo general de 1613, elegido por tercera vez definidor general, fue enviado como visitador a la provincia de Génova, donde fue aclamado como provincial. Sólo en 1616 pudo volver a su provincia de Venecia y dedicarse a un período más intenso de retiro y oración.

Las peculiares características de su espiritualidad, típicamente franciscana y cristocéntrica, fueron el culto a la Eucaristía y la devoción a la Virgen. La santa Misa, celebrada con un fervor incontenible, y ardientes invocaciones, se prolongaba normalmente durante una, dos o tres horas y, por un indulto de Pablo V, hasta ocho, diez y doce horas. Atribuía a la Virgen María todo don y toda gracia, y no escatimaba esfuerzos para difundir su devoción.

A pesar de su inclinación por la vida retirada, tuvo que interrumpirla a menudo, por orden del papa, para realizar misiones diplomáticas conducentes a la paz y la concordia. Es lo que hizo en 1614 cuando acordó la rendición de los piamonteses fortificados en Oneglia; o en 1616 cuando intervino ante Candia Lomellina para buscar un acuerdo entre españoles y piamonteses. En 1618 consiguió la paz entre el gobernador de Milán, D. Pedro de Toledo, y el gran duque de Saboya, Carlos Manuel I.

En otoño de 1618 se vio envuelto en la tentativa de reportar serenidad y paz al Reino de Nápoles, donde el desenfrenado y prepotente virrey, D. Pedro Téllez Girón, duque de Osuna, cometía abusos y vejaciones. Representantes de la nobleza y del pueblo se dirigieron al santo capuchino, que, una vez más, debió someterse a las dificultades de un largo viaje a la corte de Madrid. Cuando los asuntos que trataba estaban ya a punto de solucionarse, Lorenzo cayó enfermo de gravedad. Consumido por las fatigas y sufrimientos, y a pesar de la asistencia de los médicos del rey, murió el 22 de julio de 1619 a la edad de 60 años. Su cuerpo fue trasladado a Villafranca del Bierzo (León), donde fue sepultado en la iglesia del monasterio de las franciscanas descalzas.

No obstante las gravosas tareas de gobierno de la Orden y la ferviente actividad diplomática, Lorenzo de Brindis tuvo tiempo para redactar numerosos escritos que, entre 1928 y 1956, han sido recogidos en la edición de la Opera omnia.

Las obras pueden dividirse en cuatro clases:

1. Obras de predicación: son las más numerosas y contienen sermones de cuaresma, de adviento, homilías dominicales; el Santoral, con una nutrida serie de panegíricos para las fiestas de los santos; el Marial, verdadero tratado de mariología con la presentación de todas las prerrogativas de la Virgen María y de su papel en la historia de la salvación, y una rica serie de exposiciones sobre la Salve Regina, sobre el Magnificat y sobre el Ave María.

2. Obras exegéticas, entre las que se enumeran la Explanatio in Genesim, un rico comentario a los once primeros capítulos del Génesis; De numeris amorosis, un opúsculo sobre el significado místico y cabalístico del nombre hebreo de Dios.

3. Obras de controversia religiosa: Lulheranismi hypotvposis, compuesta entre 1607 y 1609, y dirigida inicialmente contra el predicador reformado Policarpo Laiser. Se trata de una completa y orgánica refutación de toda la doctrina luterana.

4. Escritos de carácter personal y autobiográfico: se trata del opúsculo De rebus Austriae el Bohemiae, escrito por orden de los superiores con la narración de las peripecias vividas en tierras alemanas entre 1599 y 1612.

A los cuatro años de la muerte de Lorenzo de Brindis, fue introducido por el general de la Orden, Clemente de Noto, el proceso de canonización. Debido al conocido decreto de Urbano VIII y a posteriores sucesos político-religiosos, tuvo que esperar largo tiempo. Fue beatificado por Pio VI el 23 de mayo de 1783 y, casi cien años después, fue posible conseguir su canonización efectuada por León XIII el 8 de diciembre de 1881. Después de examinar sus obras, definidas como "verdaderos tesoros de sabiduría", Juan XXIII proclamó al santo de Brindis Doctor de la Iglesia el 19 de marzo de 1959.

En la iconografía, los motivos más recurrentes son los que se inspiran en la celebración de la Misa y en la ciencia del santo, que se representa escribiendo sus obras. Un tercer motivo es la batalla de Alba Real contra los turcos.

Vincenzo Criscuolo

 


HIMNO

Ha pasado el Señor en la alborada,
lo ha mirado con ojos complacidos;
de rodillas Lorenzo baña su alma,
para el amor dispuesto y el servicio.

Lo ha mirado Jesús Eucaristía,
como él se vio mirado y protegido;
en el dulce coloquio del altar
Lorenzo exulta, en Cristo transcendido.

Y el que ha comido el Pan de los vivientes
y la Escritura santa ha comprendido,
se levanta al anuncio y la pelea,
ebrio de Dios, apóstol encendido.

Avanza a pie llevando el Evangelio,
pobre de Cristo en cortes y castillos,
y es su saber fulgor de iluminado
y su poder la paz del crucifijo.

La Madre intercesora lo acompaña,
la que en la cruz estuvo junto al Hijo:
Inmaculada, Asunta, Mediadora,
María Virgen, Vida y regocijo.

ìExcelsa Trinidad, deleite augusto,
Poder, Sabiduría, Amor divino,
te alabamos, oh Dios santificado
en tu Iglesia viviente de testigos! Amén.

 

 

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