Vocación que florece en México y Texas

El día 4 de julio nuestra fraternidad de los Hermanos Menores Capuchinos se vistió de fiesta y acción de gracias. Con el corazón rebosante de alegría, fuimos testigos de cómo el Señor sigue llamando y sosteniendo a jóvenes dispuestos a vivir la forma del Santo Evangelio en nuestras tierras de México y Texas.

En una misma celebración, la Iglesia y la Orden se enriquecieron al contemplar tres momentos de una misma vocación, reflejo de la fidelidad de Dios y de la generosidad de nuestros hermanos.

Tres momentos, una sola entrega al Evangelio

La vida capuchina es un camino continuo de configuración con Cristo, al estilo de San Francisco de Asís. Este camino se visibilizó hermosamente a través de diferentes etapas:

  • El “Sí” para toda la vida: Profesión Solemne: El Hermano Ignacio dio el paso definitivo al consagrar su vida para siempre al servicio de Dios y de los hermanos. Con su Profesión Solemne, se une perpetuamente a nuestra fraternidad, comprometiéndose a vivir en obediencia, sin propio y en castidad. ¡Alabado sea Dios por su perseverancia y generosidad!
  • Primeros pasos formales: Profesión Temporal: La alegría se multiplicó con la primera Profesión Temporal de los hermanos Alejandro y José Ángel. Tras concluir su etapa de noviciado, han recibido formalmente el hábito de la prueba y se unen activamente a la misión, iniciando sus votos por tiempo determinado con el deseo de seguir madurando su respuesta al Señor. 
  • Reavivando la llama: Renovación de Votos: Finalmente, los hermanos Ricardo Enrique y José Manuel renovaron sus votos temporales. Este gesto litúrgico nos recuerda a todos que el llamado del Señor se responde día con día, reafirmando el deseo de caminar tras las huellas de Jesús con entusiasmo renovado.

Una gratitud que cruza fronteras. Nuestra misión en México y Texas se nutre espiritualmente de todos ustedes. No caminamos solos; lo hacemos sostenidos por la comunidad eclesial que nos rodea y nos alienta.

Gracias de corazón. Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a cada uno de ustedes que nos sigue acompañando con su oración, su cariño y su cercanía. Su intercesión es vital para que podamos vivir con fidelidad el carisma que Dios nos ha encomendado, siendo rostros de paz, minoridad y fraternidad en el mundo de hoy.

Sigamos orando juntos por el hermano Ignacio, Alejandro, José Ángel, Ricardo Enrique y José Manuel. Que el Buen Dios, de la mano de la Virgen María y de nuestro Seráfico Padre San Francisco, los colme de bendiciones y les conceda la gracia de la fidelidad diaria.