“Me miró con misericordia y me eligió”

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“Me miró con misericordia y me eligió”

Bajo el lema “Servir al Señor en pobreza y humildad”, el 16 de febrero del presente año los hermanos Ángel, Antonio, Sergio y quien escribe recibíamos el ministerio del diaconado; queriendo así sintetizar nuestro deseo de seguir viviendo en fidelidad la forma de vida del Santo Evangelio, en el Cristo pobre, humilde y crucificado.

Después de un tiempo de servicio diaconal en las fraternidades en las que residimos y terminado el tiempo requerido para el diaconado transitorio hacia el ministerio sacerdotal, el pasado 21 de septiembre, en la fiesta de San Mateo apostol, hemos sido Ordenado Presbíteros en manos de Monseñor Felipe Pozos Lorenzini, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Puebla. El lema que ha acompañado nuestra consagración es el mismo que ha sido recogido por Beda el Venerable al hablar de la vida de San Mateo: “Me miró con misericordia y me eligió”.

La parroquia de la Preciosa Sangre de Cristo, acompañada de la fraternidad de San Leopoldo Mándic, en Puebla, ha sido la sede para la realización de nuestra consagración. Ya desde los días previos, nos hemos congregaron en la fraternidad antes mencionada para disponernos a tal celebración y entrevistarnos con quien nos habría de ordenar. En la entrevista realizada en el Arzobispado de Puebla, tuvimos la oportunidad de orar y dialogar con Monseñor Lorenzini, quien nos acogió con cercanía y atenta escucha, conociéndonos y haciéndonos conscientes del gran don del que seríamos participes.

Durante la mañana del 21 de septiembre llegaron de varios lugares de México hermanos capuchinos, familiares y amigos para acompañarnos; y a las 11 del día daba inicio la celebración. En un clima de alegría fraterna, en un silencio orante y en un ambiente conmovedor, Angel, Antonio, Sergio y yo recibíamos el Orden Sacerdotal. Monseñor Lorenzini nos exhortó a vivir nuestro sacerdocio en el amor y compañía de María, en especial en la advocación de Santa María de Guadalupe, quien es tan significativa para cada uno nosotros. Del mismo modo nos alentó a ser buenos sacerdotes en la celebración de la eucaristía, el acompañamiento en el sacramento de la reconciliación y en el servicio atento al pueblo de Dios.

Después de la celebración eucarística la comunidad parroquial atendió amablemente a más de mil fieles y hermanos procedentes de otros lugares, ofreciéndonos un delicioso mole poblano, comida típica del lugar. No podía faltar la bendición de los festejados por parte de la comunidad, con un significativo ritual en el que nos incensaban y colocaban un collar y corona de flores mientras danzábamos en círculo; así como el “baile del guajolote”, tradicional de Oaxaca, en el que invitábamos a la comunidad a participar de la alegría que nos embargaba.

Cada uno hemos realizado nuestra primera eucaristía: Al día siguiente en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Progreso de O. Hidalgo de donde soy originario he tenido el gozo de celebrar con la comunidad en el también XXXV Aniversario sacerdotal del párroco Felipe I. Juárez.
El día 24 de septiembre por la mañana, en gratitud por cuanto nos acompañan con su fraternidad y oración, celebramos la eucaristía Ángel, Antonio, Jesús Arrondo y un servidor en el Instituto Santa Verónica, con las Hermanas Clarisas Capuchinas de teología y el curso de junioras. Posteriormente hemos cantado y celebrado fraternalmente en un desayuno dispuesto para la ocasión. Gracias hermanas por su vida de testimonio y su vida de oración.

Al medio día nos hemos dirigido a la Basílica de Guadalupe, para acompañar al hermano Antonio en su primera misa a los pies de nuestra Madre de Guadalupe. Acompañado por sus familiares, amigos y hermanos de la fraternidad de las Águilas el hermano Tomás OFMCap le exhortó a ser un sacerdote inspirado en la pequeñez de María y de Juan Diego.

El día 28 de septiembre el hermano Ángel en su pueblo natal, Papantla, Veracruz celebró su primera misa en feliz memoria de su madre Adelita García Morgado con el folclor y la riqueza cultural que caracteriza estos pueblos, su párroco le invitó a ser un sacerdote lleno de alegría y entusiasmo evangélico como lo era su madre. Finalmente, el mismo día, el hermano Sergio en Ameca, Jalisco también celebró su primera misa acompañado de familiares cercanos y amigos.

Gracias a todos los hermanos capuchinos, familiares y amigos que han colaborado en estas celebraciones con su presencia, sus dones, bienes y servicios. Les pedimos que sigamos caminando juntos, acompañándonos unos a otros para ser verdaderos signos de la presencia de Dios en el mundo y que nuestra vida capuchina siga siendo fermento de nuevas vocaciones y de santidad para la Iglesia.

Armando OFMCap.