Queridos hermanos, ¡Que el Señor os dé su paz!
Durante estos días, los medios de comunicación de todo el mundo informan constantemente del trágico suceso de la guerra contra Ucrania. Lo que está ocurriendo en este país vecino es un acto de violencia que ojalá nunca hubiese ocurrido, porque no es más que el presagio de mucho dolor: la gente se está muriendo, se están destruyendo estructuras, muchas familias se están quedando sin hogar, la sociedad en su conjunto está experimentando miedo y desconcierto; y en lugar de la paz, la incertidumbre y la desesperación están creciendo en los corazones de la gente.
Oremos por Ucrania









